El ministro de Relaciones Exteriores Joseph Wu (吳釗燮) ha escrito un artículo en preparación de la próxima asamblea de la ONU que comienza el día 5 de septiembre. El texto ha sido recogido en varios medios de comunicación como Le Formiche de Italia y el diario Las Américas de Miami.
Wu señala en su escrito que el conflicto entre Rusia y Ucrania subraya los estragos que los regímenes dictatoriales pueden causar, recordándonos la importancia de la paz, y añade que esta guerra ha violado derechos humanos y desafiado la solución pacífica de disputas internacionales. A lo largo de la Guerra Fría, esta solución mantuvo el orden internacional basado en reglas, evitando conflictos.
El ministro continúa señalando que la crisis humanitaria y económica de la guerra ruso-ucraniana también resalta cómo las crisis trascienden fronteras en la era globalizada, lo cual es relevante para Taiwán, que se enfrenta al desafío chino. Joseph Wu recuerda que la República Popular China, que nunca ha gobernado Taiwán, busca dominarla, intensificando acciones hostiles y amenazando la democracia.
Joseph Wu advierte que mientras Pekín expande su influencia, aumenta la preocupación, pues esta adopta estrategias de "zona gris" en zonas como el mar del Este y el mar del sur de China, apuntando a un dominio territorial más amplio, lo cual tiene un impacto en la paz regional y global.
El ministro asegura que la preservación de la paz en el estrecho de Taiwán es esencial para la economía mundial, siendo un centro vital en cadenas de suministro y producción de tecnología. Sin embargo, la exclusión de Taiwán de la ONU dificulta su participación global, a pesar de su capacidad y voluntad.
Por último, Wu pide que la ONU, como plataforma de diálogo global, lidere esfuerzos en la solución de desafíos globales, permitiendo que Taiwán participe y contribuya. Esto no solo abordaría problemas urgentes, sino que también simbolizaría el compromiso de las Naciones Unidas con la unidad y la paz global en tiempos de amenaza.