Los incendios forestales en la isla de Maui, Hawái, han provocado 53 muertes y la devastación de la localidad de Lahaina. Más de diez mil personas han sido evacuadas en lo que se considera uno de los mayores y más destructivos desastres padecidos por Hawái desde su incorporación a los Estados Unidos. En respuesta a esta tragedia, el gobierno del presidente Joe Biden ha declarado el estado de emergencia en Hawái y prometido recursos federales para las operaciones de rescate y recuperación.
El gobierno de Taiwán ha expresado sus condolencias y preocupaciones a través de la portavoz presidencial Olivia Lin (林聿禪). La presidenta Tsai Ing-wen (蔡英文) ha pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores que ofrezca la ayuda necesaria y ha contactado tanto con la Oficina de Representación de Taiwán en Washington como con la de Honolulu para seguir la situación de los taiwaneses en la región y proporcionar apoyo.
El Partido Democrático Progresista (PDP) también ha manifestado su pesar y solidaridad ante la tragedia. El vicepresidente Lai Ching-te (賴清德), líder del partido, y sus miembros expresan sus condolencias por las pérdidas humanas y desean una pronta recuperación para los heridos.