El ministro de Relaciones Exteriores Joseph Wu (吳釗燮) compareció hoy 10 ante la Comisión de Diplomacia y Defensa Nacional del Yuan Legislativo y respondió preguntas de la prensa. Ante los medios, el ministro calificó de «maniobra de guerra cognitiva china» a las noticias que mencionan las recientes declaraciones del congresista demócrata estadounidense Seth Moulton, donde se sugiere un bombardeo americano a TSMC como medida disuasoria ante una invasión china de la isla.
El ministro Wu pidió a los medios analizar la situación con mayor esmero y notar que, de hecho, aquellas noticias no son más que un ataque de tipo guerra cognitiva que China continental ejerce sobre Taiwán, y que tiene por objetivo «hacer creer que muchas personas en EE. UU. apoyan los falsos dichos de una destrucción de TSMC». Wu explicó que si uno escucha atentamente toda la participación oral de Moulton, de inicio a fin en contexto, entonces las conclusiones que se obtendrán serán muy distintas.
Refiriéndose al mismo tema, el ministro de Defensa Chiu Kuo-cheng (邱國正) indicó anteayer 8 que el ejército tiene como responsabilidad defender a la nación, al pueblo y a los recursos estratégicos, y que no permitiría que ese tipo de situaciones ocurriesen.
En una conferencia organizada el 2 de mayo en Estados Unidos por el think-tank californiano Instituto Milken, el representante por el estado de Massachusetts, Seth Moulton dijo que «como una medida disuasoria hay una idea interesante que se me ocurre, que es dejar muy claro a China que, en caso ellos invadan Taiwán, nosotros vamos a destruir TSMC». Moulton prosiguió indicando que solo estaba dando una idea y que no necesariamente era la mejor estrategia, pero que debían considerarse los efectos que tal acto produjese. Además, añadió que «a los taiwaneses por supuesto que no les gustará esta idea».
Moulton fue inmediatamente interrumpido por Michele Flournoy, subsecretaria de Políticas de Defensa durante la administración del expresidente Obama, quien apuntó que «si TSMC es destruido, en menos de un año la industria manufacturera mundial recibiría un impacto equivalente a USD 2 billones, y ocasionaría una parálisis en la manufactura en todo el mundo».