La presidenta Tsai Ing-wen (蔡英文) participó ayer con un discurso sobre la transición democrática taiwanesa en un evento organizado por el Instituto George W. Bush, Freedom House y la National Endowment for Democracy (NED) en el que también participó el propio expresidente de los Estados Unidos George W. Bush. En un principio también estaba previsto que participase Volodymyr Zelensky, pero debió declinar a última hora después de la ola de bombardeos rusos del día 15.
La presidenta Tsai dijo durante su discurso que la pandemia de COVID-19 ha generado grandes desafíos para todos los países, en especial para los países democráticos, cuyo sistema está siendo atacado por las potencias autoritarias que violan los derechos humanos y ahogan el espacio público. Tsai dijo que la invasión rusa de Ucrania prueba que los regímenes autoritarios harán lo impensable para satisfacer sus objetivos expansionistas. La presidenta arguyó que, por desgracia, Taiwán está muy familiarizado con esta situación.
A continuación, Tsai Ing-wen se embarcó en la historia de la transición democrática en Taiwán que comenzó hace treinta años. Tsai dijo que los taiwaneses se echaron a la calle y lucharon por derogar la Ley Marcial exigiendo reformas políticas, luchando por sus derechos sociales y pidiendo una democratización del país. Tsai dijo que el espíritu de esta lucha fue la democracia, “y una vez que los taiwaneses eligieron esta vía, ya no quieren dar la vuelta atrás”.
Tsai pasó entonces a describir la actual lucha de Taiwán contra el autoritarismo chino, describiendo las maniobras militares diarias que China continental lleva a cabo en los alrededores de la isla, los ataques cibernéticos, la presión económica y diplomática, y la guerra informativa. Pero advirtió que los taiwaneses siguen confiando ciegamente en la democracia y se enfrentarán a esta amenaza de manera fría y racional sin entrar nunca en la provocación.