El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price, manifestó ayer 22 que el mantenimiento de la paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán es un recurrente tema de discusión con los gobiernos de Japón y Corea del Sur. Price anunció que, en vista de los recientes intentos de China continental por desestabilizar la región y alterar el statu quo, el gobierno estadounidense organizará sesiones de diálogo de alto nivel con autoridades de Japón y Corea del Sur para discutir sobre la situación en el Estrecho.
En las últimas semanas, el Partido Comunista Chino ha venido ejecutando una serie de medidas contra Taiwán y Estados Unidos como represalia por la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de EE. UU., Nancy Pelosi, a la isla. Entre estas acciones se cuenta la realización de ejercicios militares en aguas circundantes a Taiwán y el lanzamiento de 11 misiles balísticos Dongfeng, algunos de los cuales cayeron en aguas de soberanía japonesa, generando preocupación a nivel internacional.
En este contexto, el pasado viernes 19 el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken mantuvo una conversación telefónica con la ministra de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, Park Jin, donde discutieron sobre la estabilidad en el Indo-Pacífico y en el Estrecho. Además, Blinken reiteró el compromiso estadounidense “firme como una roca” de defender a Corea del Sur y Japón.
Ayer 22, el portavoz Price fue abordado por la prensa estadounidense, solicitando que diera mayores detalles sobre este futuro diálogo con Japón y Corea del Sur. Price declinó a ofrecer mayor información, pero hizo hincapié en que las tres naciones mantienen una alianza y gozan de muchos intereses y objetivos en común, entre los que se cuenta la estabilidad del Estrecho.
Price afirmó que el estrecho de Taiwán es una importante ruta de navegación mundial que, en las últimas cuatro décadas, ha registrado un significativo volumen de comercio marítimo. El portavoz afirmó que EE. UU. y sus aliados mantienen un profundo interés en preservar el statu quo, en bienestar no solo del pueblo taiwanés, sino también de otros países y partes interesadas en la región.