La presidenta Tsai Ing-wen ha dicho este día 31 que el rápido desarrollo económico de la región del Indo-Pacífico está creando gran prosperidad pero al mismo tiempo genera contradicciones, especialmente debido al alza del “autoritarismo” y los graves retos que implica. Tsai Ing-wen participó hoy con un discurso pregrabado en el Foro Ketagelán de Seguridad en Asia-Pacífico 2021, organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Fundación Prospect.
Tsai Ing-wen dijo que la pandemia ha facilitado el auge de los países y sistemas autoritarios, los cuales se venden como más capacitados y eficaces que las democracias liberales para hacer frente a situaciones de emergencia. Tsai cree que el mundo se enfrenta además a otros problemas difíciles de resolver como el cambio climático, las nuevas enfermedades, la no proliferación nuclear, el terrorismo o la estabilidad de las cadenas de suministro, problemas todos ellos que afectan también al desarrollo de Taiwán.
La presidenta hizo hincapié en que Taiwán no persigue una vía militar que alerte a sus vecinos, pero sí mantiene su determinación para defender la democracia al tiempo que contribuye a la coexistencia pacífica. Tsai añadió además que Taiwán está desarrollando nuevas tecnologías de producción industrial y energética, así como modelos educativos y de salud que pueden ejercer un poder blando en la región y contribuir a su estabilidad y prosperidad.
“Taiwán posee condiciones excelentes", dijo la presidenta. "Es un país democrático y una potencia en biotecnología, energías renovables y sobre todo, en semiconductores. Además, Taiwán quiere colaborar activamente en la región y está dispuesto a asumir la responsabilidad de su estabilidad. No damos por sentada la ayuda de nuestros socios en materia de seguridad; el esfuerzo de Taiwán no se detiene aquí. Vamos a cooperar con nuestros vecinos y evitar el conflicto militar en el estrecho de Taiwán y en los mares del sur y el este de China”.