Hoy 1 julio el Partido Comunista Chino (PCCh) celebra los 100 años de su fundación. En este marco, el presidente de China continental y secretario general del PCCh, Xi Jinping, ha reiterado los principios de "Una sola China" y del "Consenso de 1992". Xi, además, ha expresado su intención de promover la unificación a través de medios pacíficos y de aplacar cualquier acción en favor de la independencia de Taiwán. El líder de China continental afirmó que no debe subestimarse la firme decisión, inquebrantable voluntad y gran capacidad del pueblo chino de proteger la soberanía y territorio nacional.
El Consejo para los Asuntos de China continental (MAC, siglas en inglés), órgano del Gobierno de Taiwán, ha respondido a estas declaraciones aseverando que, desde que el PCCh tomase el control del territorio continental, si bien es cierto que ha implementado reformas económicas de libre mercado y alcanzado con ello un respectivo desarrollo, en el aspecto político, su modelo de partido único restringe la democracia popular y hiere el derecho fundamental de la libertad. Al día de hoy, incluso ha llegado al punto de intensificar, a nivel interno, actos autocráticos y dictatoriales, tomando como falsa motivación la revitalización de la identidad nacional.
El MAC explicó también que, incluso en el plano económico, el gobierno de Pekín ha tomado un camino de regresión, favoreciendo a empresas estatales en desmedro del sector privado. Por otro lado, en el plano internacional, China continental muestra una clara intención de interferir con el orden mundial, exhibiendo sus ambiciones de convertirse en el poder hegemónico a nivel regional y global. Las erróneas políticas que ha tomado históricamente el PCCh y su reiterado accionar amenazante ya han puesto en peligro la seguridad a nivel regional y el modelo mundial de gobierno basado en la democracia y la libertad.
El MAC hizo hincapié en que el valor de la historia radica en convertirse en un vigía que ayude a dilucidar conductas erróneas. Taiwán hace un llamado a China continental a que, precisamente, "se vea reflejado en el espejo de la historia", y fomente la competición entre partidos políticos, el respeto a los derechos humanos y otras políticas acorde con la voluntad popular democrática. El MAC instó al gobierno de Pekín a implementar tales reformas políticas sin dilación, para así devolver el gobierno al mismo pueblo. Asimismo, China continental debe también renunciar a toda conducta intimidatoria y de coacción en el plano internacional, tanto a través de posturas y pronunciamientos como de acciones concretas, y finalmente convertirse realmente en un actor responsable de la paz regional.