En los próximos días el director de la sede de Taipéi del Instituto Americano en Taiwán (AIT, siglas en inglés), Brent Christensen, culminará su periodo en el cargo. Hoy 25, en una ceremonia celebrada en la Oficina Presidencial, la mandataria Tsai Ing-wen concedió a Christensen la condecoración civil de la Orden de la Estrella Brillante, en el rango de Gran Cordón.
Durante su discurso, Tsai manifestó que en los últimos años Christensen no solo ha recorrido todo Taiwán, además, junto a ella, ha asistido a numerosos encuentros oficiales y recibido a importantes visitantes estadounidenses. Tan solo dos semanas atrás ellos se reunieron con tres senadores de EE. UU. y se anunció la donación de vacunas Moderna a Taiwán. La semana pasada, gracias a los esfuerzos de Christensen y los equipos diplomáticos de ambas partes, llegó a Taiwán un lote de más de tres veces la cantidad de vacunas originalmente anunciadas.
La mandataria continuó mencionando que Brent Christensen goza de una conexión especial con Taiwán: además de las 3 ocasiones en las que ha sido enviado a la isla como funcionario diplomático, 40 años atrás visitó Taiwán por primera vez para realizar labores misioneras. Como un gran amigo de la isla, Christensen comprende a cabalidad las grandes expectativas e importancia que la sociedad taiwanesa confiere a las relaciones con Estados Unidos.
Tsai recordó que, cuando Christensen asumió el cargo, se planteó cuatro objetivos principales: fortalecer las relaciones entre ambas partes en materia de seguridad, estrechar la cooperación en los planos económico y comercial, promover el rol de Taiwán en la sociedad internacional e impulsar las relaciones entre ambos pueblos. La presidenta expresó enfáticamente que, en estos más de dos años de gestión, Brent Christensen no solo ha alcanzado todos sus objetivos, además ha permitido que las relaciones entre Taiwán y Estados Unidos mejoren sustancialmente.
Finalmente, la mandataria invitó a Christensen a que, en el futuro, cuando lo desee, visite nuevamente el hermoso y amigable país que es Taiwán, para reunirse con viejos amigos y degustar de una raspadilla de mango, la delicia favorita del funcionario.