Taiwán está esforzándose por detectar residuos nucleares en todas las aguas que rodean a su costa norte, y el Consejo de Asuntos Oceánicos ha dicho este lunes que pondrá en funcionamiento la primera boya de detección de contaminación nuclear con la que contará Taiwán.
Esta noticia llega dos años antes de que Japón empiece con sus vertidos de aguas residuales de la central nuclear de Fukushima Daiichi en el océano Pacífico. El agua radiactiva se ha venido acumulando desde el desastre de 2011, provocado por un terremoto y el subsiguiente tsunami.
El Ministerio de Economía ha dicho que se tardarán por lo menos 30 años hasta que Japón termine de verter toda el agua.
El Consejo de Asuntos Oceánicos señala que su nueva boya recogerá muestras de agua y fauna marina para analizar sus niveles de radiactividad. Las autoridades están especialmente preocupadas por la presencia de una forma radiactiva de hidrógeno conocida como tritio, sustancia que el proceso de filtración de Fukushima no puede eliminar, aunque según los expertos, solo es perjudicial para los humanos en grandes cantidades.
Los científicos combinarán los datos de la boya con resultados de otras muestras para establecer un punto de referencia para los materiales radiactivos en aguas de Taiwán. Si el agua contaminada de Japón afecta a Taiwán, entonces el país tendrá una base científica fuerte para exigir compensaciones.
Las autoridades señalan que podría pasar mucho tiempo hasta que los efectos del vertido se hagan sentir en Taiwán. Si Japón vierte las aguas residuales al sur de Fukushima, las corrientes oceánicas podrían llevarlas a Taiwán en un plazo de un año, pero si lo hacen hacia el norte, entonces los residuos tardarían al menos siete años en llegar a la isla.