La presidenta Tsai Ing-wen ha convocado este martes una reunión de altos mandos del Consejo de Seguridad Nacional, durante la que se han analizado las diferentes respuestas de los departamentos estatales a la tendencia de la seguridad regional y la pandemia de COVID-19. Tras la reunión, la presidenta ha comparecido en rueda de prensa para comentar las conclusiones.
Tsai ha comenzado hablando sobre las relaciones entre Taiwán y Estados Unidos, haciendo hincapié en que Washington sigue desarrollando sus lazos con la isla de manera estable. A continuación, pasó a comentar la situación en el mar del sur de China, que ha pasado de ser un conflicto puramente fronterizo a convertirse en un problema regional, e incluso global. Tsai dijo que Taiwán continuará fortaleciendo su capacidad para la autodefensa así como para responder a cualquier nueva vía de provocación militar.
La presidenta reiteró también la política del gobierno de no ceder a la presión externa ni de caer en provocaciones, y expresó su deseo de que los intercambios en el Estrecho puedan regresar a la normalidad una vez que la pandemia haya concluido. Tsai aseguró que Taiwán mantiene su disposición a entablar un diálogo significativo con China continental siempre que el gobierno de Pekín renuncie a su posición antagónica con respecto a Taiwán.
Estas fueron sus palabras: «La paz en el Estrecho no solo depende de Taiwán. La llave para la paz también está en manos de China continental. La experiencia histórica ya demuestra que las amenazas no ayudan a las relaciones del Estrecho. En un momento en el que todo el mundo de etnia china celebramos el año nuevo, queremos desear a todos los habitantes del otro lado del Estrecho paz y salud, esperando también que juntos podamos promover la paz y la estabilidad de la región».
Por último, Tsai Ing-wen dijo que Taiwán tiene previsto comprar vacunas contra la COVID-19 procedentes de diferentes fabricantes extranjeros mientras trabaja en desarrollar sus propias vacunas.