La presidenta Tsai Ing-wen acudió en la mañana de este día 8 a la ceremonia de clausura del Diálogo sobre Seguridad en Asia-Pacífico 2020, en el marco del Foro Ketagelán. Durante su intervención, Tsai dijo que la pandemia de COVID-19 ya ha pasado a la historia como el mayor reto al que se ha enfrentado la Humanidad en el siglo XXI. Tsai añadió que Taiwán ha conseguido ser el país más seguro del mundo gracias a el esfuerzo conjunto de gobierno, empresas y ciudadanos, y en un contribuyente neto de material médico y experiencia en prevención epidémica para el resto de países.
La presidenta dijo que la cuestión de la seguridad se debe abordar de la misma manera, pues ayudar a los demás es ayudarse a sí mismo. Tsai hizo hincapié en que ningún país puede depender de sí mismo para mantener la estabilidad y paz regional; la cooperación es ineludible. Tsai dijo que la experiencia de Hong Kong demuestra que la libertad y la democracia se pueden perder fácilmente, por eso es necesario que los países del Indo-Pacífico se adhieran a una estrategia coherente y conjunta para hacer frente a los comportamientos agresivos.
Estas fueron sus palabras: «Necesitamos estimular la cooperación, la transparencia y la solución de problemas. Por eso queremos diálogo y no amenazas de guerra. Necesitamos evitar las estrategias de guerra al mismo tiempo que expresamos claramente nuestra voluntad y determinación de proteger la democracia.»
Por último, Tsai Ing-wen tuvo palabras para la cuestión candente de las líneas mundiales de suministro y producción. La presidenta hizo hincapié en que la cadena industrial de suministro no puede verse amenazada por la política agresiva, y por tanto es necesario protegerse frente a estos retos sobre la base de los valores y del esfuerzo cooperativo entre los socios de la región del Indo-Pacífico.