Un 9 de septiembre de hace 70 años, en 1945, el Gobierno de la República de China celebraba a través de una sencilla ceremonia en Nankín la aceptación de la rendición japonesa. Hoy, 70 años después, el presidente Ma Ying-jeou se dirigía al Museo de Historia Militar para recordar esta parte de la historia nacional. El presidente señaló que aunque la ceremonia de rendición de 1945 no fue de larga duración, sin embargo fue de profundo significado, pues simbolizó el final de un periodo que comenzó con la cesión de Taiwán en 1895 y su consiguiente invasión por parte de los japoneses. Ma ying-jeou expresó que la razón de una lucha sin posibilidades de salir victoriosos fue porque, de no resistirse, la República de China se habría extinguido.
El mandatario hizo referencia a tratados internacionales como el Tratado de Shimonoseki, la Declaración de Potsdam o la Declaración de El Cairo que exponen el ejercicio legal de la soberanía sobre Taiwán de la República de China, y no su ocupación militar a manos del gobierno nacional, idea que mantienen algunos.
Así lo dijo el presidente: “Entonces, después de que en Taiwán se aceptara, inmediatamente se procedió al ejercicio de la soberanía sin tener que esperar a la firma del tratado de paz. El motivo fue que las regulaciones del Acta de Rendición de Japón eran muy detalladas. No nos basamos solo en la Orden General Número 1 emitida por el general MacArthur. También incluía varios documentos durante la guerra, de legalidad internacional”.
El presidente Ma dijo que el gobierno otorgó medallas de guerra sin hacer distinción territorial y sin importar que perteneciera al ejército nacionalista o al comunista. Todos aquellos que participaron en la guerra de resistencia fueron tratados por igual por parte del Gobierno.
El presidente lo expresaba así: “En aquel año, no importó que fuera del ejército nacionalista o comunista, porque entonces el ejército comunista estaba compuesto por 18 grupos militares que formaban parte del ejército nacional. Entregamos a todos una medalla, en total fueron 6.600 medallas. China Continental entregó 402. Los veteranos de China Continental pueden recibirla y sentirse entusiasmados por ello”.
El día de hoy, el presidente asistía también a una presentación en la Sociedad para Estudios Estratégicos R.O.C. en la que se publicaba la actualización del libro La verdad sobre la guerra de resistencia. Ma Ying-jeou indicó que a las 9 horas de un 9 de septiembre de hace 70 años, el comandante jefe del ejército nacional He Yingqin, quien representó al gobierno de la República de China, aceptaba de mano del comandante japonés Yasuji Okamura la rendición de Japón en Nankín. El proceso ceremonial de entrega de rendición fue de tan solo 20 minutos, pero llevaba a las espaldas más de 20 millones de vidas civiles y militares, además de miles de millones de dólares estadounidenses en propiedades a cambio de resultados. La ceremonia fue corta pero de significado profundo, que nunca será olvidada.
Con respecto a las celebraciones y desfiles que China Continental está llevando a cabo para conmemorar la victoria de la guerra, el presidente Ma señaló que cada vez más personas conocen la verdad histórica sobre la guerra de resistencia y el liderazgo del gobierno nacionalista en la misma. El mandatario pidió a las autoridades de China Continental que afronten los hechos históricos tal y como sucedieron.
Finalmente, el presidente hizo referencia a la evidencia histórica de que los taiwaneses resistieron a los japoneses 30 años antes que los chinos del continente y resaltó que sus mártires nunca estuvieron ausentes. Esta resistencia no fue para nada menos leve que la guerra que prosiguió después. Los japoneses encontraron Taiwán más difícil de pelear que Liaodong. Además, según indican los expertos, las bajas militares y civiles en Taiwán ascendieron a más de 100.000 personas.
RTI