Taiwán ha experimentado 7 reformas constitucionales, 5 elecciones presidenciales directas y 2 cambios de partido gobernante, lo cual supone un milagro democrático y un fortalecimiento de la garantía de derechos individuales. Pero algunas asociaciones civiles creen que Taiwán necesita una nueva oleada de reformas integrales.
Muchos de estos grupos han exigido al Yuan Legislativo una reforma de la “Ley de Referéndum” y otra de la “Ley Electoral”, pues consideran que este órgano ha descuidado a los ciudadanos durante siete legislaturas.
El expresidente del PDP, Lin I-Hsiung, dijo que el mínimo de votos emitidos para que un referéndum sea válido es poco razonable tal y como está expuesto en la ley, y más parece una “Ley antireferéndum”, de tal manera que el problema no es que no se puedan celebrar, sino que no pueden aprobarse. En más de 10 años nadie ha podido utilizar la Ley de Referéndum para tomar una buena decisión, por lo que va en detrimento de la sociedad.
El fundador del grupo Taiwan March, Chen Wei-ting dijo que aunque las elecciones del 29 de noviembre del año pasado fueron un castigo a la política del Estrecho llevada a cabo por el Kuomintang, sus nuevos dirigentes no han paralizado dichas relaciones, por lo que es necesario reformar la Ley de Referéndum para poder evitar que los políticos vuelvan a repetir el fraude del referéndum sobre la Central Nuclear Nº4 y permitir a la gente decidir sobre el Acuerdo de Comercio y Servicios del Estrecho.
RTI