La avalancha humana durante las celebraciones de Año Nuevo en Shanghái causó la muerte a 36 personas, entre las cuales se encontraba una taiwanesa empleada de la empresa consultora Ernst & Young. La directora de ventas de la firma estadounidense indicaba el día 2 a los periodistas de la cadena CNR que colegas de la firma ayudaron en lo que pudieron en el lugar del accidente. Los padres de la víctima han llegado a Shanghái, donde una unidad especial está lista para asistir a los familiares de las víctimas y la compañía de seguros colaborará en los trámites pertinentes. La directora de ventas ha enfatizado que la empresa ofrecerá toda la ayuda necesaria a los familiares de su compañera fallecida.
El vicepresidente de la Fundación para los Intercambios en el Estrecho (SEF, siglas en inglés) Ma Shaw-chang indicaba el día 2 que en estos momentos se están investigando las causas y responsabilidades del accidente. Todavía es prematuro hablar de indemnizaciones o demandas, aunque en caso necesario, la SEF estaría dispuesta a ofrecer su ayuda.
Según el informe de la Oficina de Asuntos de Taiwán en Shanghái sobre el estado de la otra joven taiwanesa herida en la avalancha, ésta sigue débil y en cama, aunque ya ha empezado a comer y su estado emocional se ha estabilizado en comparación al día de ayer.
Por otra parte, el presidente de la Asociación de Empresarios de Shanghái Yeh Hui-te ha designado a un miembro del comité de la Asociación para ayudar a los familiares en los preparativos funerarios y en todo lo que necesiten.
RTI