Tras el desastre ocurrido en Fukushima, Japón en 2011, Taiwán comenzó a inspeccionar las ocho grandes categorías de alimentos importados desde Japón, que incluyen frutas y verduras frescas y congeladas, pescados y mariscos frescos y congelados, productos lácteos, alimentos para bebés, agua mineral y algas, entre otros. En la frontera se han examinado los niveles de radiación de la totalidad de los productos importados. En cuanto a los alimentos fabricados en Fukushima, Ibaraki, Tochigi, Gunma y Chiba, estos tienen prohibida su importación.
Sin embargo, grupos de protección ambiental han criticado constantemente que el Gobierno haya suavizado los controles de los productos importados desde Japón, los cuales ya no pueden garantizar del todo la salud de los ciudadanos. Chiang Yu-mei, directora de la Oficina de Alimentos y Drogas respondía el día 29 ante el Yuan Legislativo que ha informado el día 28 que dentro de la lista de productos alimenticios a examinar se han incluído productos de té, dulces, bollería y cereales. Todos los alimentos deberán incluir un informe de resultados de las pruebas de radiación y un certificado oficial de las inspecciones realizadas.
Así lo expresaba Chiang Yu-mei: “Hemos notificado el 28 de octubre que todos los productos alimenticios importados desde Japón deberán incluir un certificado de denominación de origen. Con relación a algunos productos, éstos deberán incluir un informe de resultados de las pruebas de radiación. Se trata de una notificación previa de 60 días para poder recoger las opiniones de la ciudadanía”.
La Oficina de Alimentos y Drogas ha indicado que durante los próximos 60 días se recogerán las opiniones provenientes del exterior y en caso de que no haya objeción alguna, tras los 60 días se anunciará de manera pública y el nuevo sistema se pondrá en marcha el año que viene.
RTI