Bajo la luz del sol tropical de octubre, dentro del invernadero se alcanzan los 30ºC de temperatura, convirtiéndose en un auténtico horno. Cuando Chyuan Jong-ho, investigador asociado de la Sección de Mejoramiento de Cultivos en la Estación de Extensión e Investigación Agrícola del Distrito de Hualien, perteneciente al Consejo de Agricultura, se pone a trabajar, lo primero que hace es dirigirse hacia la almáciga o semillero para proceder a la polinización de las plantas madre de melones amargos y seleccionar las mejores semillas.
En la década de los 80, los restaurantes de Hualien especializados en el marisco y la caza, servían platos de melón amargo con huevos salteados y de melón amargo relleno con carne de cerdo picada. De esta forma, muchos comensales probaban por vez primera el melón fresco y amargo. Visto el éxito obtenido, hacia 1989 la Estación de Investigación y Extensión Agrícola del Distrito Hualien, comenzó a trabajar en aras de mejorar las variedades de melón amargo a través del perfeccionamiento de sus técnicas de cultivo, para, de esta forma, intentar aumentar los ingresos de los agricultores y mejorar su nivel de vida.
De hecho, el propósito de los arduos esfuerzos de Chyuan Yong-ho en el cultivo de los melones amargos no han estado dirigidos tan solo a la obtención de variedades destinadas al consumo humano, sino también especialmente para satisfacer las necesidades de las instituciones dedicadas a la investigación. El origen de estos trabajos lo encontramos en el momento en el que el Consejo Nacional de Ciencias comenzó a implementar el Programa Nacional de Ciencia y Tecnología para Biotecnología Agrícola, el cual se desarrolló entre los años 2005 y 2011. Al principio se invitó a varias instituciones académicas, tales como la Universidad Nacional de Taiwán y la Universidad Médica de China, a investigar cultivos como el ñame y la orquídea taiwanesa, con la esperanza de mejorar las hierbas medicinales y los suplementos para la salud. A partir de 2006, el melón amargo se incluyó en este programa debido a que comenzaron los estudios sobre su potencial para regular los niveles de azúcar en la sangre, reducir la hiperlipidemia y combatir el cáncer.Si se demuestra que es posible desarrollar un medicamento contra el cáncer a partir de la variedad número cuatro del melón amargo de Hualien, sería un verdadero hito histórico para una planta nativa que ha servido de base para obtener un tratamiento medicinal basado en plantas, y las perspectivas futuras para el melón amargo serán infinitas.
Radio Taiwán Internacional