Wang (el director de la compañía taiwanesa) y Narumi (el director de la compañía japonesa) se hacen comentarios entre sí. Narumi dice: “Cuando ves una obra dirigida por Wang Chia-ming, puedes decir que este director tiene un montón de ideas locas, pero también es un experto en realizar todas sus visiones de forma hermosa, aprovechando el poder de la compañía entera”. Y por otro lado, Wang dice: “Las obras de Narumi se construyen sobre unas bases literarias o filosóficas muy interesantes”. Además, el productor Yukio Nitta señala: “Las obras de ambos están impregnadas de una sensación de paranoia, y por lo tanto, la colaboración entre ambos seguro iba a ser algo bastante extraño”. Gracias a la recomendación de Nitta, los dos grupos de teatro comenzaron un plan de colaboraciones con duración de tres años.
Ambos directores mencionaron del mismo modo que el idioma había sido el aspecto más difícil de su trabajo juntos. Wang dice así: “La brecha idiomática nos causó los mayores problemas. Eso es porque el idioma es más que solo un idioma: también forma la base de la cultura y de la sincronización dramática. Aún así, opino que estos problemas, de hecho, son una fuente de interés… Puesto que no podíamos comunicarnos mediante la lengua, nos vimos obligados a centrarnos más en examinar qué es la comunicación exactamente”. Narumi, por su parte, enfatiza la necesidad de pensar bien en cómo hacer uso de la experiencia y del mutuo entendimiento ganados en los dos últimos años de colaboración, para así afrontar los desafíos que supondrá desarrollar métodos completamente nuevos para el tercer año.
Finalmente, terminamos con una bonita reflexión: “El teatro es el mejor medio para revelar las diferencias, lo que quiere decir que la heterogeneidad hace al teatro más interesante, porque el medio absorbe las diferencias para hacerse más divertido. Ese es el aspecto más fascinante de las colaboraciones”.
Radio Taiwán Internacional