“Si nadie fuera imprudente ni temerario en su juventud, ¿por qué habría santuarios dedicados al youyinggong junto al camino?” Esta frase taiwanesa es una admonición que muchos padres usan para instar a sus hijos a actuar con cautela. También es un recordatorio de los sueños de prosperidad que nuestros antepasados albergaron para sus familias cuando valientemente cruzaron el mar hacia Taiwán.
Su tenacidad ha quedado grabada para la posteridad en las generaciones posteriores, mientras que los cuerpos no reclamados de algunos de aquellos pioneros, que descansan para siempre en esta tierra, han dado forma a un sistema de creencias popular único entre los taiwaneses: la cultura del youyinggong: los espíritus de los muertos no reclamados.
Radio Taiwán Internacional
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