En el cuento de hadas Hansel y Gretel, los niños dejan un rastro de migas de pan tras de sí en su viaje, con la esperanza de utilizarlas para encontrar el camino a casa.
En Taiwán, la mujer indígena bunun Takbanuaz Ishahavut Pune y los demás miembros del Taller Gaia Nahuy han seguido el rastro del jengibre hasta su tierra natal para reconectarse con sus raíces culturales y ser pioneros en la forma de que los jóvenes regresen o permanezcan en las comunidades donde crecieron.
Radio Taiwán Internacional
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