En 2002, el químico alemán Michael Braungart y el arquitecto estadounidense William McDonough publicaron Luna: Reaciendo la forma de hacer las cosas, que propone lograr la sostenibilidad emulando los procesos circulares de la naturaleza. Su idea era orientar el diseño en torno a un sistema circular de reutilización que convierte los desechos en "nutrientes" que pueden realimentarse al sistema.
En 2021, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente afirmó que el sector de los edificios y la construcción representó el 36 % del consumo mundial de energía final y el 37 % de las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía. Las cifras de la Administración Nacional de Energía del Ministerio de Asuntos Económicos de Taiwán cuentan más o menos la misma historia. Estos números impactantes sugieren que ya no podemos seguir el modelo existente de "cuna a la tumba", en el que los materiales se extraen, fabrican y luego se envían a los desechos del consumidor, y en su lugar deberíamos planificar desde las primeras etapas del diseño del producto para reutilizar recursos o para descomponerlos en "nutrientes".
Radio Taiwán Internacional
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