Cuando se trata de música clásica, la mayoría de la gente piensa en compositores occidentales como Beethoven, Bach y Mozart. Sin embargo, desde la primera mitad del siglo XX, muchos taiwaneses han compuesto obras clásicas, a menudo inspiradas en elementos locales. Estas obras nacidas en Taiwán reflejan la revalorización y defensa de la cultura nativista que se inició entre los intelectuales de la isla en la década de 1930. Escuchar estas composiciones con temas de Taiwán es como trascender el tiempo.
En 1934, a la edad de 24 años, el compositor taiwanés Chiang Wen-yeh regresó a su ciudad natal de Taipei después de haber estudiado en Japón desde la infancia. Habiendo estado fuera tanto tiempo, estaba encantado y conmovido por el nuevo carácter de su antiguo hogar. Convirtió estas emociones en música, escribiendo la famosa obra Formosa Dance. Ochenta años después, Rueibin Chen, un pianista taiwanés de ciudadanía austriaca, regresó a casa para interpretar esta pieza en conmemoración de este primer músico taiwanés y para recordarnos que “Taiwán tiene su propia música clásica”.
Radio Taiwán Internacional
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