Factores que incluyen la guerra, la epidemia de Covid-19 y el cambio climático han causado escasez en el suministro de soja, trigo y maíz, lo que ha provocado una crisis mundial de proteínas. Las empresas taiwanesas están utilizando la biotecnología para transformar las crisálidas de gusanos de seda y las cáscaras de frijol mungo, ambos productos de desecho en el pasado, en alimentos saludables y funcionales para mascotas y alimentos para animales. Este ejemplo exitoso de la economía circular no solo es una fuerza positiva para la sostenibilidad ambiental, sino que ofrece un medio para impulsar el suministro de proteína animal.
En la Estación de Investigación y Extensión Agrícola del Distrito de Miaoli (MDARES) del Consejo de Agricultura, el personal levanta una gruesa cortina negra y coloca polillas de seda macho y hembra una tras otra en sus "cámaras nupciales". El "polvo de polilla" (en realidad escamas diminutas) que vuela por la habitación finalmente se asienta. Esta es la tarea de criar una nueva generación de gusanos de seda, que el MDARES realiza cada primavera y otoño. Actualmente se conservan 136 líneas de crianza de la polilla doméstica de la seda (Bombyx mori).
Radio Taiwán Internacional
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