Según la mitología tsou, cuando un dios sacudió los árboles de liquidámbar de Formosa en Yushan, los seres humanos fueron creados a partir de las frutas y hojas caídas. Los saisiyat y los bunun nombran a sus clanes con nombres de plantas. Los paiwan, que tradicionalmente se adhieren a un sistema social estrictamente jerárquico, se refieren a sus jefes y descendientes mayores como vusam (semillas). Gracias a su íntima relación con el entorno natural a lo largo de los milenios, los pueblos indígenas de Taiwán han desarrollado una sabiduría botánica de base local, sin parangón con otros grupos étnicos como los han, que llegaron a la escena relativamente tarde.
A lo largo de la calle Xizang de Taipei, varios árboles garra de tigre (Erythrina variegata) poco conocidos parecen darnos la bienvenida a la oficina del etnobotánico Tung Gene-sheng, investigador del Instituto de Investigación Forestal de Taiwán (TFRI).
Radio Taiwán Internacional
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