Hace veinte años, un agricultor de Sanzhi llamado Yang Wenshi descubrió la rara rana de Taipei (Hylarana taipehensis) en sus campos de lotos. Para darle a esta criatura inusual una oportunidad de sobrevivir, decidió cambiar de la agricultura convencional a un cultivo ecológico. Ahora, cada vez que llega el verano, se puede escuchar el clamor de su croar entre las hojas de loto, en este paraíso de las ranas de Taipei.
La evidencia científica indica que sin el manejo cuidadoso de Yang de sus campos húmedos, la rana de Taipei eventualmente se habría extinguido. Dado que la agricultura, el transporte y la construcción son cosas sin las que los humanos no pueden vivir fácilmente, ¿podemos encontrar un modus vivendi que permita a los humanos y los animales coexistir armoniosamente?
Fueron preguntas como esta las que impulsaron la fundación de la Red Ecológica de Taiwán.
El libro de Rut de la Biblia cuenta la historia de un agricultor rico que permite que dos viudas pobres recojan los granos caídos detrás de los segadores durante la cosecha, y les indica a los segadores que dejen caer más granos de lo habitual. Al llegar a los campos de abrojo de agua del granjero Lin Binghuo en el distrito Guantian de Tainan, uno no puede evitar recordar esta historia.
Radio Taiwán Internacional
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