La cuestión o problema de la uniones homosexuales sigue candente y ni siquiera la controvertida reforma laboral o la llamada de Tsai Ing-wen al presidente electo de EEUU, Donald Trump, ha conseguido enterrar esta cuestión en los medios de comunicación. Los resultados de las últimas encuestas arrojan una conclusión preocupante: la población está totalmente partida por la mitad. Además, el partido gobernante, con mayoría absoluta en el Yuan Legislativo, que en un principio apoya la legalización, se ha dividido ahora entre aquellos que quieren aprobar una ley específica de uniones homosexuales y los partidarios de una mera reforma del Código Civil que reforme el artículo relativo a la definición de matrimonio como la unión de dos personas sin distinción de sexo.
Los en principio partidarios de una oposición total a las uniones homosexuales, parecen haber relajado su postura y se han pasado al bando de la legislación específica, algo que los grupos de homosexuales rechazan por diferentes razones. Ahora mismo, la presión sobre los legisladores es realmente grande y muchos han llamado a la concordia, la racionalidad y la razonabilidad.
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