Sula Sukinadrimi, miembro del pueblo indígena Rukai del municipio de Wutai del condado de Pingtung, dejó hace mucho tiempo su trabajo como servidor público y siguió a sus mayores a los bosques de montaña para plantar especies de árboles nativos de Taiwán. Durante los últimos 40 años se ha centrado en la tarea de plantar árboles para proteger los bosques y los cotos de caza tradicionales. La conmovedora historia del desinterés y el altruismo de Sula y su familia nos inspira a cuidar el medio ambiente en el que existimos y nos persuade de que si actuamos para reverdecer la tierra yerma, también podemos tocar el corazón del mundo.
Alrededor del 60% de Taiwán está cubierto de bosques, y la isla, que se extiende a ambos lados del Trópico de Cáncer, tiene condiciones climáticas tanto tropicales como templadas. Además sus montañas alcanzan alturas de casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, creando extensos paisajes boscosos. En 1912, el botánico británico William Robert Price (1886–1975) llegó a Taiwán y quedó asombrado por la magnificencia del bosque de cipreses en Alishan.
Radio Taiwán Internacional
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