En su famosa teoría del “triángulo culinario”, el antropólogo Claude Lévi-Strauss define dos de los vértices del triángulo, el asado y el ahumado, como representantes de procesos naturales, mientras que describe el vértice de la ebullición, que utiliza como medio el agua u otro líquido en un receptáculo hecho por el hombre, como un comportamiento cultural. Se ha demostrado que el concepto es aplicable a sociedades de todo el mundo. En Taiwán, por ejemplo, no se debe subestimar la importancia cultural de estofar un trozo de carne de cerdo con salsa de soja salada.
Este método de carne de cerdo de cocción lenta y la carne cocinada de esta manera se denominan khòng-bah en taiwanés (o kongrou en mandarín). Al rastrear sus orígenes, Chen Yu-jen, profesor de cultura, idiomas y literatura de Taiwán en la Universidad Nacional Normal de Taiwán y estudioso de la cultura gastronómica de la isla, señala que se deriva del hong-bah (fengrou), el cerdo estofado entreverado que es un elemento fijo de la comida para banquetes. Y en Taiwán, donde el cerdo es una importante fuente de proteínas, el estofado de cerdo hong-bah se ha convertido en uno de los platos más representativos de la cultura culinaria de la isla.
Radio Taiwán Internacional
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