El acero es frío y duro y el plástico parece barato y liviano, pero la madera, al estar mucho más cerca de la naturaleza, da una sensación de suavidad y calma. Utilizada desde la antigüedad, la madera fue fundamental en el surgimiento de la civilización humana.
Los taiwaneses tienen muchas asociaciones profundas con la madera, desde camas tradicionales de alcanfor y bañeras de ciprés hasta mesas de té más sencillas. Sin embargo, las últimas décadas han visto el auge de los productos petroquímicos, lo que ha provocado la rápida caída de la madera de la vida cotidiana. Ahora, buscando reactivar una industria que cayó en un profundo declive luego de la prohibición de la tala de bosques naturales, la Oficina Forestal ha relanzado su política para la producción nacional de madera, fomentando la posibilidad de un equilibrio armonioso entre la humanidad y los bosques.
Entrando en la península de Hengchun en el extremo sur de Taiwán, llegamos al pueblo de Checheng. Es el apogeo de la temporada de tifones de verano, y los bordes exteriores de un sistema de tifones han traído una densa llovizna. Sin embargo, tan pronto como nos bajamos del automóvil, el vicepresidente de Yongzai Forestry Company, Vic Lin, nos saluda con una alegre sonrisa.
Al igual que la agricultura, la industria maderera depende siempre del clima, y esas lluvias no son más que buenas noticias para ellos. Después de que pasa la lluvia y el clima vuelve a mejorar, la vida vegetal prospera. Eso incluye no solo los pastos silvestres alrededor del patio de madera, sino también las plántulas de árboles recién sembradas en las montañas.
Radio Taiwán Internacional
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