"No todos podemos hacer grandes cosas", dijo la Madre Teresa de Calcuta. "Pero podemos hacer pequeñas cosas con gran amor".
La hermana Mary O Losa Anuna, de Filipinas, ha estado en Taiwán durante casi 30 años, cuidando a innumerables niños con discapacidades físicas y mentales graves, alimentándolos, cambiándoles la ropa, bañándose y masajeándolos. Ella los cuida como una madre, trata a estos niños que no pueden cuidarse a sí mismos como tesoros vivos y les brinda calidez a sus vidas. Ella usa su amor para lograr cosas "pequeñas" que, sin embargo, cambian la vida.
“Te ruego, Señor, que los cuides con vigilancia para que descansen bien y estén sanos, seguros y contentos”. Cada noche, la Hermana Mary reza junto a la cama de estos jóvenes discapacitados, uno por uno. Charla con ellos y los besa en la frente, un rito conmovedor que ha llevado a cabo sin interrupción durante décadas.
Radio Taiwán Internacional
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