El anuncio del presidente Lai Ching-te (賴清德) sobre la creación de un fondo soberano para Taiwán ha provocado un intenso debate político y técnico en el Yuan Legislativo. Aunque tanto la ministra de Finanzas como el vicepresidente del Banco Central apoyan la idea en principio, coinciden en que sus respectivas instituciones no deberían ser responsables directas del fondo. Además, el Banco Central se opone a que este se financie gratuitamente con las reservas de divisas, proponiendo en su lugar un sistema de compra regulada similar al de países como Singapur y Corea del Sur.
El fondo soberano, según lo explicado por el Banco Central, se destinaría a la gestión e inversión de la riqueza nacional, incluyendo superávits fiscales o ingresos especiales, con el fin de obtener rendimientos a largo plazo. Sus inversiones, de mayor riesgo y menor liquidez que las reservas tradicionales, incluirían acciones, bonos, infraestructuras y capital privado. Dado su carácter complejo, el Banco Central considera que su creación requiere una legislación específica que regule su funcionamiento y supervisión.
Por su parte, el Ministerio de Finanzas asumirá la responsabilidad de identificar fuentes de financiación viables, aunque señala que si se emplean ingresos fiscales extraordinarios, será necesario aprobar una ley específica, ya que la normativa actual obliga a destinarlos prioritariamente a la reducción de deuda. Ambos organismos insisten en la necesidad de un diseño riguroso del fondo, incluyendo una ley especial, gestores profesionales, un control institucional claro y una estructura adaptada a estándares internacionales.