Estados Unidos y el Reino Unido han firmado un acuerdo comercial en el que Londres se compromete a ampliar el acceso al mercado para productos estadounidenses, especialmente agrícolas e industriales, mientras que Washington mantiene un arancel recíproco del 10 % sobre las importaciones británicas. Aunque el Reino Unido ha hecho importantes concesiones, el tipo impositivo no se ha reducido, lo que confirma que la política de aranceles recíprocos promovida por Donald Trump es irreversible.
Los analistas taiwaneses consideran que este acuerdo representa una victoria clara para EE. UU., ya que el Reino Unido, a pesar de tener un déficit comercial con los estadounidenses, no logró evitar el incremento de algunos aranceles como el de los automóviles, que pasa del 2,5 % al 10 %, y llega al 25 % si se supera una cuota anual. Este precedente deja claro que otros países, especialmente los que tienen superávit con EE. UU. como Taiwán, China continental o México, tendrán muy difícil negociar condiciones más favorables.
Los expertos advierten que ningún país podrá “salir ileso” de estas negociaciones, y que el mejor resultado posible será un arancel mínimo del 10 %. Para Taiwán, cuya tasa inicial es del 32 %, las perspectivas no son optimistas. El resultado que consiga India, con un arancel base del 27 %, será clave como punto de comparación. Si India logra reducir su tasa al 20 %, Taiwán deberá prepararse para un nivel igual o incluso superior.