La nueva política de “aranceles de reciprocidad” anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump está generando un efecto dominó sobre la economía taiwanesa. Desde este 21 de abril, la empresa de logística DHL suspendió el envío de paquetes superiores a 800 dólares hacia consumidores en EE. UU., lo que ha paralizado parte del comercio electrónico internacional y afectado seriamente el sector de mensajería exprés.
A esto se suma el anuncio de un nuevo arancel del 32 % sobre productos taiwaneses importados a EE. UU., cuyo cobro se ha pospuesto por 90 días. Sin embargo, los exportadores han adoptado una actitud cautelosa ante la incertidumbre, lo que ya ha provocado una reducción del 20 % al 30 % en los volúmenes de exportación. Las tarifas de transporte marítimo también han caído cerca de un 10 % por la menor demanda. Chen Mu-chih (陳木枝), veterano del sector logístico, advierte que es difícil prever soluciones mientras la política comercial estadounidense siga siendo volátil.
El impacto no se limita a las empresas. Según una encuesta de Cathay Financial Holdings, los consumidores taiwaneses muestran niveles de confianza económica similares a los de abril de 2020, en plena pandemia. El índice de optimismo económico cayó a -41.3, reflejando una percepción generalizada de que los aranceles de Trump podrían tener consecuencias profundas y duraderas sobre el crecimiento económico.
La encuesta también detectó una contracción significativa en la disposición de los ciudadanos a realizar gastos mayores. La intención de comprar bienes duraderos y viviendas mostró descensos marcados, afectando sectores clave como el inmobiliario y el consumo interno. Según los analistas, este comportamiento responde al temor de una recesión impulsada por factores externos.
Mientras tanto, el sector logístico busca alternativas. Chen Mu-chih sugiere que las exportaciones taiwanesas se reorienten hacia mercados como el sudeste asiático y la Unión Europea. No obstante, advierte que las cadenas comerciales siguen profundamente ligadas a EE. UU., y que cualquier conflicto entre Washington y Pekín también impacta directamente sobre la actividad entre Taiwán y China continental. Las perspectivas para 2025 se perfilan inciertas y desafiantes.