La guerra comercial iniciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afectado gravemente a la industria textil global, pero en Egipto ha generado una oportunidad inesperada. El empresario taiwanés Lo He-chie (駱和傑), fundador de la planta Elite Merchandising Corp (EMC), ubicada en una zona industrial cualificada (QIZ, siglas en inglés) cerca de Alejandría, ha visto dispararse los pedidos desde que comenzó la crisis arancelaria.
El acuerdo de Zonas Industriales Cualificadas (QIZ), firmado en 2004 entre Egipto, EE. UU. e Israel, permite exportar productos a Estados Unidos sin aranceles siempre que contengan al menos un 10.5 % de insumos israelíes. Atraído por este beneficio, Lo He-chie estableció su fábrica en 2005. Hoy, en medio de tensiones comerciales globales, el QIZ se ha convertido en un salvavidas para su negocio.
Con más de 4500 trabajadores y una capacidad tecnológica de vanguardia, EMC es la planta textil automatizada más grande de Egipto. Produce principalmente ropa deportiva para marcas estadounidenses como Adidas, y ha orientado su estrategia hacia productos de alto valor añadido. El enfoque de Lo He-chie en la eficiencia y la calidad ha sido clave para su éxito.
No obstante, el camino no ha sido fácil. Lo He-chie recuerda los desafíos iniciales, como los conflictos entre trabajadores extranjeros, el ausentismo frecuente y la necesidad de formar personal local desde cero. Aun así, tras casi 20 años, su equipo egipcio ha alcanzado un nivel técnico avanzado, y la planta mantiene un modelo de operación flexible para adaptarse a imprevistos laborales.
Lo He-chie anima a más empresarios taiwaneses a invertir en Egipto, país que considera estratégicamente ubicado entre Asia, Europa y África, con una fuerza laboral joven y costos competitivos. A pesar de que aún solo dos empresas taiwanesas operan fábricas allí, confía en que Egipto se convertirá en un punto clave en la disputa industrial entre China continental y Estados Unidos.