El secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, anunció que la exención arancelaria actual para teléfonos inteligentes, computadoras y otros productos electrónicos es solo temporal. Mientras tanto, Donald Trump adelantó que la próxima semana anunciará nuevos aranceles sobre los semiconductores, reforzando su política de aranceles punitivos para abordar los desequilibrios comerciales del país.
Desde Taiwán, la economista experta en el campo de la tecnología, Liu Pei-chen (劉佩真), advirtió que los semiconductores, considerados estratégicos, estarán en el centro de estas medidas, dado que Trump busca recuperar la cadena de suministro de chips para Estados Unidos. Aunque Taiwán exporta directamente solo el 5 % de sus semiconductores a EE.UU., las exportaciones indirectas —mediante ensamblaje en otros países— podrían llegar al 35 %, lo que hace que las medidas arancelarias tengan un efecto mucho más amplio.
Rastrear el origen de los semiconductores para aplicar aranceles desde la fuente sería técnicamente posible pero muy complejo, dado el carácter internacional y fragmentado del proceso de producción de los chips. A pesar de esto, EE.UU. podría aplicar la medida si decide ejercer presión directa sobre empresas clave como TSMC, que aunque conserva ventajas en costos y eficiencia, enfrenta desafíos logísticos y culturales si debe trasladar producción a suelo estadounidense.
Por otro lado, con la exención arancelaria temporal para productos electrónicos establecida por 90 días, las empresas taiwanesas están considerando adelantar pedidos, aunque esto implica riesgos por posibles caídas en la demanda. Además, si los aranceles se incrementan demasiado, las compañías podrían intentar trasladar los costos a los consumidores, pero con márgenes limitados, ya que precios elevados podrían agravar la caída de ventas. Todo dependerá de cuán altos sean los nuevos aranceles.