La reciente decisión del presidente estadounidense Donald Trump de aplicar aranceles recíprocos a 180 países ha desatado una guerra arancelaria de alcance global, provocando una cadena de represalias por parte de China continental, Canadá y, próximamente, la Unión Europea. Este nuevo frente económico ha causado un pánico generalizado en los mercados financieros, en especial en Asia, donde las bolsas han registrado caídas históricas.
En Taiwán, el impacto ha sido inmediato y devastador. El 7 de abril, primer día de operaciones tras el feriado del Festival de Limpieza de Tumbas, la Bolsa de Taipéi se desplomó más de 2000 puntos, rompiendo la marca de los 20 000. Más del 97 % de las empresas cotizadas alcanzaron su límite de pérdida, incluyendo grandes tecnológicas como TSMC y MediaTek. El mercado se sumió en el pánico, sin compradores dispuestos a frenar la caída.
Los mercados asiáticos en general también se vieron severamente afectados. El índice Nikkei de Japón perdió más del 8 % en la sesión matutina, y la bolsa de Osaka activó un mecanismo de suspensión de operaciones. Corea del Sur sufrió caídas superiores al 4 %, activando también un "cortacircuito". Este desplome regional es reflejo de la incertidumbre generada por las nuevas políticas comerciales de Estados Unidos.
Ante la magnitud del colapso bursátil, el Gobierno taiwanés actuó con rapidez. El 6 de abril, la Comisión de Supervisión Financiera (FSC, siglas en inglés) anunció un paquete de emergencia con tres medidas temporales contra las ventas en corto, vigentes del 7 al 11 de abril. Sin embargo, estas medidas no lograron frenar el desplome del mercado el primer día, lo que llevó a muchos a calificarlo como un nuevo "Lunes Negro".
Taiwán ya tiene experiencia en aplicar restricciones similares en momentos de alta volatilidad, como durante la crisis financiera asiática de 1997, la quiebra de Lehman Brothers en 2008, la pandemia del COVID-19 y la guerra en Ucrania. Estas medidas buscan reducir la presión bajista y devolver la estabilidad al mercado, aunque en casos extremos se ha recurrido incluso a prohibiciones totales de ventas en corto.
El Fondo de Seguridad Nacional, que puede movilizar hasta 5000 millones de dólares taiwaneses, se mantiene en alerta para intervenir si las condiciones lo exigen. Aunque la próxima reunión estaba prevista para el 14 de abril, no se descarta una convocatoria anticipada debido al agravamiento de la situación tras la imposición de los aranceles estadounidenses. Todo apunta a que, si el conflicto comercial continúa, Taiwán deberá tomar decisiones difíciles para proteger su economía y su estabilidad financiera.