El exministro de Economía, Comercio e Industria de Japón y presidente honorario de la Alianza Parlamentaria para la Promoción de la Estrategia de Semiconductores, Akira Amari, participó este 28 de marzo en el Foro sobre el Futuro Tecnológico entre Taiwán y Japón. Durante su intervención, destacó que una sola empresa como TSMC, no puede satisfacer por completo la creciente demanda global de chips para la transformación digital, lo que representa un gran riesgo. Por ello, Japón ha establecido la fábrica de semiconductores Rapidus con la intención de cooperar con Taiwán y formar dos sistemas de fabricación estables que sostengan la transformación digital global y refuercen la base del mundo libre y democrático.
Amari señaló que cada vez que pregunta sobre la construcción de la tercera fábrica de TSMC en Japón, recibe la misma respuesta: "No encontramos clientes". Sin embargo, Japón decidió construir Rapidus sin contar con clientes previos porque el mundo se encuentra en medio de una revolución digital, donde todos los sectores dependen de los datos y, por lo tanto, de los semiconductores. En este sentido, prevé un futuro dominado por los chips, lo que justifica la inversión en una segunda gran fábrica.
El exministro también mencionó que la planta de TSMC en Arizona ha logrado un mejor rendimiento que las fábricas en Taiwán debido a la presencia de ingenieros taiwaneses en su dirección. Sin embargo, advirtió que Donald Trump podría exigir que la producción sea liderada por trabajadores estadounidenses, lo que podría poner en riesgo la operación de las líneas de producción avanzadas debido a la cultura laboral del país. Además, criticó la idea de Trump de trasladar toda la cadena de suministro de semiconductores a Estados Unidos, subrayando que la fabricación de chips avanzados requiere la colaboración de cientos de empresas y miles de procesos, algo imposible de lograr con los esfuerzos de un solo país.
Por otro lado, Amari expresó su preocupación por el desarrollo de modelos de inteligencia artificial generativa en China continental, como Deepseek, los cuales, aunque económicos, representan un riesgo para la seguridad de la información. Según él, los datos ingresados en Deepseek pueden ser controlados por China continental, lo que podría convertir esta plataforma en una infraestructura global bajo su dominio. En respuesta, instó a Japón y Taiwán a colaborar en el desarrollo de un ecosistema de inteligencia artificial seguro y libre de riesgos para proteger la soberanía digital y la libertad de los países democráticos.