El presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció su intención de imponer un arancel del 25 % o más a las importaciones de semiconductores, automóviles y productos farmacéuticos a partir del 2 de abril. Aunque esta medida busca atraer inversiones a EE. UU., expertos consideran que su impacto en Taiwán será limitado, ya que estos productos son bienes intermedios. En el sector de semiconductores, TSMC mantiene poder de negociación en sus procesos avanzados, aunque las empresas con tecnologías más maduras enfrentarán mayores desafíos.
A pesar de la presión arancelaria, fabricar estos productos en EE. UU. sigue siendo poco viable debido a los altos costos y la presencia de sindicatos. Algunas empresas extranjeras podrían anunciar inversiones por obligación, pero podrían retrasarlas o cancelarlas si Trump deja el cargo. Sin embargo, TSMC podría verse forzada a expandir su presencia en EE. UU. si Trump decide restringir su acceso a equipos y materiales clave, lo que la empresa entiende como una amenaza latente.
El crecimiento de la inversión de TSMC en EE. UU. podría afectar la economía de Taiwán, ya que parte de su cadena de suministro se trasladaría fuera del país, reduciendo la inversión privada local. Ante este escenario, el economista Dachrann Wu (吳大任), de la Universidad Central, recomienda que el Gobierno taiwanés negocie con EE. UU. y explore oportunidades de inversión que le permitan obtener mejores condiciones comerciales, similar a la estrategia adoptada por Japón en negociaciones previas con Washington.