El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la imposición de nuevos aranceles a China continental, Canadá y México a partir del 4 de febrero. Además, adelantó que en las próximas semanas gravará productos como semiconductores y acero, lo que ha generado preocupación sobre si la industria taiwanesa de semiconductores será el próximo objetivo.
Durante una visita de celebración por el Año Nuevo Lunar, el ministro de Economía Kuo Jyh-huei (郭智輝) destacó que el año pasado la economía global enfrentó enormes desafíos, incluidos cambios en la cadena de suministro, presiones inflacionarias y políticas económicas de EE.UU. que afectaron a las empresas. Sin embargo, subrayó que gracias al esfuerzo conjunto, Taiwán logró mantener un crecimiento económico estable del 4.2%, impulsando la innovación y el desarrollo.
Kuo enfatizó que en 2025 habrá mayores desafíos y oportunidades, especialmente con la política comercial de EE.UU., lo que exige una planificación estratégica anticipada. Mencionó tres factores clave que Taiwán debe abordar activamente: la reestructuración de la cadena de suministro global, las tendencias de desarrollo sostenible con emisiones netas cero y la aceleración de la transformación digital. Kuo también destacó que los cambios en las políticas comerciales de EE.UU. tras las elecciones presidenciales influirán en el comercio global y que Taiwán debe fortalecer su apoyo a las empresas y prepararse para cualquier fluctuación del mercado.
Sobre la posibilidad de que EE.UU. imponga aranceles a los semiconductores taiwaneses, funcionarios señalaron que la reciente decisión de Trump de gravar a México y Canadá busca presionar a estos países en temas de inmigración y drogas. Sin embargo, en el caso de los semiconductores, las empresas más afectadas no serían TSMC, sino clientes estadounidenses como NVIDIA, Apple y AMD.
Funcionarios explicaron que el objetivo principal de la política de aranceles de Trump es atraer inversiones a EE.UU. y fomentar la compra de productos estadounidenses. En este sentido, recordaron que TSMC ya había anunciado su inversión en EE.UU. durante la primera administración de Trump, con apoyo en diseño de mecanismos y planificación legislativa.
Trump también declaró una emergencia energética en EE.UU. y anunció planes para expandir la explotación de combustibles fósiles. Si EE.UU. aumenta la producción de gas natural, Taiwán podría considerar su compra debido a su bajo costo. Funcionarios revelaron que la Corporación CPC, la empresa petrolera estatal de Taiwán, ha mostrado interés en adquirir gas natural de Alaska. Esta opción no solo sería más barata, sino que también evitaría las rutas geopolíticamente complicadas del Mar del Sur de China y el Canal de Panamá, permitiendo un transporte más eficiente a través de Japón y Corea del Sur con un tiempo de entrega de solo 10 días.
Según los funcionarios, CPC ya ha iniciado negociaciones con desarrolladores estadounidenses. Sin embargo, las empresas estadounidenses han sido cautelosas al seleccionar socios y priorizan asegurar contratos de venta antes de cerrar acuerdos.