El primer acuerdo bajo la Iniciativa de Comercio para el Siglo XXI entre Taiwán y Estados Unidos entró en vigor ayer, 10 de diciembre. Sin embargo, existe preocupación sobre si las negociaciones de la segunda fase podrán llevarse a cabo sin dificultades.
Académicos han señalado hoy día 11 que esta iniciativa, que se centra en el alineamiento normativo y el establecimiento de un entorno regulatorio, no figura entre las prioridades del presidente electo Donald Trump, quien asumirá el cargo en enero. Por ello, indican que resulta difícil predecir si la administración estadounidense estará dispuesta a continuar con las negociaciones, y, más aún, sugieren no albergar grandes expectativas. Los expertos subrayan que, más allá de las negociaciones, lo que debería realmente ser el foco de atención de las autoridades gubernamentales es el creciente superávit comercial de Taiwán con relación a Estados Unidos, que podría convertir al país en un objetivo de las políticas proteccionistas de Trump en su segundo mandato, con maniobras como, por ejemplo, la imposición de aranceles.
El profesor adjunto de Economía de la Universidad Tunghai y director ejecutivo de la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria de Asia-Pacífico, Darson Chiu (邱達生), afirmó que, aunque la iniciativa de comercio ayuda a las relaciones económicas entre Taiwán y Estados Unidos, no se puede esperar que el acuerdo firmado limite el proteccionismo de Trump. Además, la nueva administración estadounidense podría no estar interesada en continuar con las conversaciones iniciadas por la administración saliente para alinear las normativas y crear un entorno regulatorio entre ambos países.
Por su parte, el director del Centro de Economía de Taiwán de la Universidad Nacional Central, Dachrahn Wu (吳大任), explicó que la prioridad de Trump será reducir el déficit comercial de Estados Unidos. Aunque la segunda fase de las negociaciones del acuerdo comercial podría continuar, probablemente no estará entre las prioridades del nuevo gobierno estadounidense. Según Wu, más preocupante que la continuidad de estas negociaciones es el creciente superávit comercial de Taiwán con Estados Unidos. En septiembre, este superávit superó los USD 50 000 millones, y podría alcanzar los USD 70 000 hasta finales de año, convirtiendo a Taiwán en un posible objetivo de nuevos aranceles. Wu indicó que el superávit de Canadá con respecto a Estados Unidos es similar al de Taiwán, y Canadá, siendo vecino de EE. UU., enfrentará aranceles elevados. Desde esta perspectiva, es difícil que Taiwán se vea exento de imposiciones arancelarias.
Wu enfatizó que, si Taiwán se convierte en objetivo de la política arancelaria de Trump, esto podría provocar el traslado de la cadena de suministro de semiconductores hacia Estados Unidos, lo que afectaría significativamente las exportaciones de Taiwán. Por ello, instó al Gobierno a buscar mecanismos de comunicación con la administración estadounidense.