Estados Unidos ha intensificado las restricciones contra la industria de semiconductores de China continental, incluyendo la inclusión de 140 empresas en la lista negra de exportaciones y nuevas limitaciones en herramientas y materiales de producción. Estas medidas, anunciadas el 2 de diciembre, son parte de un esfuerzo estratégico liderado por el presidente Joe Biden para consolidar su legado en el ámbito de la tecnología antes de finalizar su mandato. Estas acciones buscan frenar el avance chino en semiconductores avanzados, como los de 7 nanómetros, mientras fortalecen la industria doméstica de chips en Estados Unidos.
Sin embargo, estas políticas han tenido un efecto secundario: China continental ha logrado una gran autosuficiencia en procesos de semiconductores maduros, como lógica IC y memoria NAND Flash. Esto ha generado preocupaciones sobre un posible exceso de capacidad en este sector, que podría derivar en guerras de precios dentro de China continental y exportaciones baratas que afectarían a fabricantes de países como Estados Unidos, Japón, la Unión Europea y Taiwán.
Se anticipa que, con el regreso de Donald Trump al poder en enero, se implementarán medidas adicionales para limitar la expansión de China continental en procesos maduros. Estas podrían incluir aranceles más altos, restricciones en las cadenas de suministro y exigencias a los países aliados para evitar productos con componentes chinos. Expertos taiwaneses creen que estas acciones obligarían a China continental a concentrar su producción en el mercado interno, dificultando su impacto en la industria global.