Recientemente, el comité de revisión de las tarifas de carbono decidió fijar la tasa general en 300 dólares taiwaneses por tonelada, mientras que las tarifas preferenciales A y B se establecieron en 50 y 100 NTD, respectivamente. Está previsto que el próximo año se realice una prueba de declaración, y el cobro oficial comenzará en 2026.
Hoy 11 de octubre, durante la sesión de interpelación general en el Yuan Legislativo, la legisladora del Kuomintang, Ko Chih-en (柯志恩), cuestionó que, tras la decisión sobre la tarifa de carbono, el Ministerio de Economía consideraba que Taiwán no debería tener tarifas más altas que Japón y Corea del Sur, debido al temor de que esto impactara en las operaciones comerciales y afectara a la competitividad de las industrias nacionales. Sin embargo, el Ministerio del Medio Ambiente veía en esto una oportunidad para impulsar las finanzas verdes y fomentar la inversión. Ko criticó la falta de comunicación dentro del gabinete y preguntó si, con la implementación de la tarifa de carbono, los costos se trasladarían a los consumidores.
El primer ministro Cho Jung-tai (卓榮泰) respondió que, efectivamente, hubo varias rondas de comunicación. Tanto el Ministerio de Economía como el Ministerio del Medio Ambiente, junto con otros departamentos y él mismo, participaron en las reuniones correspondientes. Añadió que, si las tarifas se fijaban totalmente de acuerdo con las sugerencias del Ministerio de Economía, el Ministerio del Medio Ambiente se enfrentaría a una gran presión. Además, Cho destacó que, aunque se han minimizado los impactos en la industria, el sistema de tarifas de carbono refleja el compromiso de Taiwán con el medio ambiente, y que es necesario encontrar un equilibrio en esta cuestión.
No obstante, el primer ministro terminó reconociendo que “todos, en cierto modo, tendrán que pagar alguna cantidad”, en referencia a que los consumidores serían cobrados por estas tarifas a la industria.