Para prevenir que vehículos de origen chino sean ensamblados en Taiwán como una forma de evadir la normativa de origen, el Ministerio de Economía ha implementado desde agosto una nueva regulación que exige a todos los vehículos con componentes chinos un compromiso de nacionalización. El director de la Oficina de Desarrollo Industrial, Yang Chih-ching (楊志清), explicó que los fabricantes locales deben alcanzar un 35 % de nacionalización en tres años. Esta medida se basa en el análisis de que los fabricantes taiwaneses tienen un nivel de nacionalización superior al 40 % y busca fortalecer la industria local frente a la competencia desleal.
La preocupación por la competencia desleal derivada de la importación masiva de componentes desde China continental llevó al Ministerio de Economía a tomar medidas, regulando todos los vehículos con capital chino o fabricados en China continental. Se exige que estos vehículos alcancen un 35 % de nacionalización en tres años, con un incremento progresivo del 15 % en el primer año, 25 % en el segundo, y 35 % en el tercero. Esta política tiene como objetivo evitar el ensamblaje de vehículos con componentes importados como una forma de evadir la normativa de origen.
Yang también destacó la competitividad de los componentes de automóviles taiwaneses, que cumplen con los estándares internacionales de calidad y han demostrado un rendimiento sobresaliente. A pesar de que los componentes tradicionales deben añadir más valor, como la integración de tecnologías avanzadas, Taiwán ha logrado superar al sector de vehículos completos en términos de valor de producción. La combinación con la industria ICT y la colaboración con fabricantes internacionales refuerza la posición de Taiwán en el mercado global.