La planta de TSMC en Arizona sufrió una explosión durante el transporte de ácido sulfúrico para desechos, causando lesiones a un conductor de un contratista externo. Aunque se activaron los protocolos de emergencia y se trasladó al conductor al hospital, la situación no afectará a las operaciones ni los proyectos en curso de la compañía en esa planta. Esta explosión se suma a los desafíos que la planta ha enfrentado previamente, incluida la oposición sindical local.
Por otro lado, la expansión de TSMC en Europa, particularmente en Alemania, presenta desafíos como altos costos de producción, ajustes culturales en el trabajo y una escasez de mano de obra cualificada. La planta de Dresde está programada para iniciar la producción en masa en 2027, centrada en semiconductores para automóviles, pero existen dudas sobre la disponibilidad de personal capacitado en el futuro debido al envejecimiento de la población y políticas de inmigración más conservadoras en Europa.
En Japón, TSMC ha avanzado con éxito en la construcción de nuevas plantas, como la de Kumamoto, donde se espera comenzar la producción este año. El gobierno local incluso está buscando que TSMC establezca una tercera planta, demostrando una progresión fluida en sus operaciones en el país. Estos movimientos resaltan los desafíos y las oportunidades que TSMC afronta en su expansión global en la industria de semiconductores.