La presidenta Tsai Ing-wen (蔡英文) ofreció hoy su última declaración de Año Nuevo durante su mandato esta mañana en la Oficina Presidencial. Al ser preguntada sobre la política energética en una entrevista con los medios, expresó que la sociedad taiwanesa no debería seguir dando vueltas a la controversia nuclear, sino avanzar decididamente hacia opciones no nucleares.
La presidenta Tsai destacó que la oposición habla de desarrollar la energía nuclear, pero no ha logrado especificar dónde se construirían nuevas plantas nucleares ni cómo se gestionarían los desechos nucleares.
Durante su última declaración de Año Nuevo en el cargo, Tsai Ing-wen abordó preguntas de los medios. En relación con las críticas de la oposición sobre la política de «Taiwán Libre de Energía Nuclear 2025» del gobierno del Partido Democrático Progresista (PDP), así como los apagones ocurridos en estos últimos seis años, la presidenta enfatizó que si existiera una nueva tecnología nuclear que garantizara la seguridad, resolviera el problema de los desechos y contara con un consenso social suficiente, quizás se podría adoptar una actitud más abierta. Sin embargo, subrayó que estas condiciones aún no están maduras en la actualidad.
Tsai señaló que el enfoque de la oposición está centrado en la escasez de energía, recordando que en 2016, la capacidad de reserva de energía fue extremadamente baja, alcanzando tan solo el 1,64 %. En contraste, durante todo el año pasado, la capacidad de reserva no fue inferior al 6 %, manteniéndose entre el 6 % y el 10 %. Además, desde 2022, la capacidad total de generación de energía renovable en Taiwán superó a la de la energía nuclear.
Ante el desafío de la transición a la neutralidad de carbono en 2050 y los estándares internacionales como RE100 para cadenas de suministro, Tsai reafirmó el compromiso de acelerar el desarrollo de energías renovables para cumplir con los objetivos establecidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28): duplicar la energía renovable para 2030 y mejorar la eficiencia energética. Esto, según la presidenta, es esencial para asegurar la competitividad internacional de la industria taiwanesa.