El Instituto de Investigación Económica de la Universidad Central de Taiwán, tras encuestar a 2996 personas mayores de 20 años en Taiwán, anunció hoy que el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de diciembre alcanzó los 70,06 puntos, un ligero aumento de 0,66 puntos respecto al mes anterior y el nivel más alto en 20 meses. De los seis indicadores, tres aumentaron y tres disminuyeron. Entre los aumentos se encuentran el momento para invertir en acciones, el nivel de precios y el momento para comprar bienes duraderos, mientras que entre las disminuciones se encuentran las oportunidades de empleo, la situación económica familiar y la situación económica interna del país.
El director ejecutivo del instituto, Dachran Wu (吳大任), señaló que aunque el ICC no ha experimentado un aumento significativo, ha alcanzado los 70 puntos, superando claramente los niveles del año pasado, lo que refleja una confianza del consumidor notablemente mejor que en el año anterior. El indicador que experimentó el mayor aumento fue el momento para invertir en acciones, con un aumento de 2,75 puntos, principalmente debido a las expectativas del mercado de que la Reserva Federal rebajará los tipos de interés el próximo año. En cuanto a las exportaciones, Wu mencionó que se espera una mejora en la segunda mitad del próximo año, pero el momento exacto sigue siendo incierto, ya que la demanda en Europa, Estados Unidos y China continental sigue siendo débil.
El experto también señaló que la deuda significativa tanto en las empresas como en los hogares estadounidenses es un problema serio, y aunque la Reserva Federal puede reducir los tipos de interés el próximo año, no está claro si esto estimulará rápidamente la demanda y, por lo tanto, impulsará las exportaciones taiwanesas. Wu destacó que la deuda acumulativa mensual de las tarjetas de crédito en Estados Unidos ha estado aumentando a un ritmo de 20 a 30 mil millones de dólares, lo que indica que muchas familias están recurriendo al endeudamiento para consumir. En este sentido, la reducción de las tasas de interés puede aliviar la presión de gastos, pero la incertidumbre persiste en cuanto a si el dinero ahorrado se convertirá inmediatamente en consumo.