El Centro Espacial Nacional anunció hoy en su página de Facebook que el primer satélite lanzado por Taiwán, el FormoSat-1, regresó a la Tierra la semana pasada, concretamente el 22 de mayo, descomponiéndose por completo en su reentrada en la atmósfera.
El FormoSat-1 fue lanzado al espacio en 1999 y dejó de funcionar en 2004, pero aún estaba en órbita alrededor de la Tierra. Con el paso del tiempo, la altitud del satélite fue disminuyendo gradualmente y, tras casi veinte años, finalmente regresó a la Tierra.
El FormoSat-1 fue un satélite experimental lanzado el 27 de enero de 1999 desde cabo Cañaveral en Estados Unidos a bordo del cohete Athena-1/LMLV-1 de Lockheed Martin. Operaba en una órbita a una altitud de 600 kilómetros. Dos meses después de su lanzamiento, comenzó a operar oficialmente con tres instrumentos científicos: una cámara OCI, un instrumento de plasma de la ionosfera (IPEI) y una carga útil de experimentos de comunicaciones (ECP). Su vida útil era de dos años, con un diseño para cuatro años, pero finalmente funcionó durante cinco años y medio, terminando sus operaciones el 17 de junio de 2004.
Posteriormente, el FormoSat-1 continuó orbitando alrededor de la Tierra, pero su altitud orbital fue disminuyendo gradualmente debido a la influencia de la resistencia atmosférica. Después de diecinueve años, se estima que el 22 de mayo de 2023 a las 6:30 de la mañana (hora de Taiwán), el FormoSat-1 regresó a la Tierra.
Debido a su forma hexagonal, con una altura de 2.1 metros y un ancho de 1.1 metros, y aproximadamente 7 metros cuando los paneles solares estaban completamente desplegados, el peso total en el momento del lanzamiento era de 401 kilogramos. El Centro Espacial señaló que los satélites de tamaño pequeño como este se queman por completo en la atmósfera al regresar a la Tierra y no dejan fragmentos. Para que un satélite aterrice en el suelo, debe tener al menos una masa de varias toneladas y una estructura sólida.
El programa espacial de Taiwán comenzó en 1991, y el lanzamiento del FormoSat-1 consolidó aún más la confianza en el desarrollo de tecnología espacial. Además, hizo que Taiwán pasara de ser un receptor de datos de satélites a ser el 33º país en lanzar satélites al espacio. En la actualidad, hay más de 80 países en todo el mundo que poseen satélites.