El primer ministro Su Tseng-chang (蘇貞昌) ha dicho hoy en el Yuan Legislativo que la privatización de la Administración de Trenes de Taiwán (TRA, siglas en inglés) es una exigencia de la opinión pública taiwanesa. Además, si no se lleva a cabo una reforma, no se atenderá a la principal demanda de las víctimas de los dos grandes accidentes ferroviarios producidos en los últimos años.
El principal sindicato de TRA ha advertido que si el Gobierno sigue adelante con los planes de privatización de la empresa los conductores no acudirán a trabajar, como la ley les permite, en el puente del 1 de mayo. Se calcula que al menos el 80 % de los trenes dejarían de funcionar en toda la isla.
Su Tseng-chang ha querido garantizar a los trabajadores que la privatización de la empresa no se hará a costa de sus derechos sociales. Incluso ha dicho que si la empresa gana dinero podrían recibir dividendos durante 40 meses como ocurrió con la naviera de transporte marítimo Yangming (陽明).
Por su parte, el ministro de Transportes Wang Kwo-tsai (王國材) también ha señalado que negociarán con los sindicatos y espera hacerles entender que los derechos de los trabajadores serán respetados.