TSMC, el gigante taiwanés de la industria de los semiconductores, participó ayer lunes en una reunión de fabricantes de chips celebrada en la Casa Blanca. TSMC posee la mayor cuota mundial de mercado de semiconductores y está preparando la apertura de una fábrica en el estado de Arizona.
La reunión tenía como objetivo analizar la crisis de escasez de chips en el mundo y los planes de EE .UU. para fortalecer sus propias cadenas de suministro. El asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan; el director del Consejo Nacional de Economía, Brian Deese; y la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, actuaron como anfitriones de la reunión en la que participaron 19 empresas, entre las que se encontraban Samsung, Global Foundries o Intel.
Los funcionarios estadounidenses mostraron su preocupación por la escasez global de chips que ha afectado a la capacidad de los fabricantes de vehículos de satisfacer la demanda, así como a la recuperación de la economía mundial.
Ayer lunes, el presidente Joe Biden dijo que había recibido una carta firmada por 23 senadores y 42 congresistas pidiendo la aprobación del «Acta de Chips para América», que supone la inversión de US$50 000 millones en la fabricación e investigación de semiconductores. Biden dijo que existe un apoyo transversal al fortalecimiento de este sector en los Estados Unidos.
Por su parte, el presidente de TSMC, Mark Liu, dijo que sus planes de inversión de US$1200 millones en una planta avanzada de chips con base en Phoenix es uno de los principales planes de inversión extranjera directa en EE. UU. de los últimos años, y confía en que el proyecto tenga éxito en conseguir el apoyo de todos los partidos en Washington.
La planta de chips de 5 nanómetros de Arizona tiene previsto iniciar sus operaciones en 2024 con una capacidad de producción de 20 000 obleas al mes. También se calcula que puedan crearse 1600 puestos de trabajo de alta capacitación tecnológica así como otros 1000 empleos adicionales en la cadena de suministro de los semiconductores.